El presidente de EE.UU. cuestionó la integridad del sistema electoral del país, al poner en entredicho, sin pruebas, la legalidad de millones de votos y abrió la puerta a un largo litigio sobre el resultado de las elecciones.»Si cuentan los votos legales nosotros ganamos fácilmente, pero si cuentan los votos ilegales pueden intentar robar las elecciones a nosotros», afirmó Trump durante una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca.
El presidente cuestionó de nuevo la legalidad de los votos por correo, e insistió en que no deben contarse aquellos recibidos después del día de las elecciones pero con matasellos de fecha anterior, en un abierto desafío a las normas en Pensilvania.
El mandatario auguró que ganará «fácilmente» la reelección, pero dijo que «habrá muchos litigios» en varios estados clave, y que algunos de ellos podrían acabar en el Tribunal Supremo de EE.UU., de mayoría conservadora.
Trump también denunció una presunta «interferencia histórica en las elecciones por los grandes medios de comunicación, grandes donantes y grandes tecnológicas», pero dijo que a pesar de eso las encuestas se equivocaron y no hubo una «ola azul» (demócrata).
